Así vemos a las Marcas. Imprimir

Las marcas, para que sean marcas, y no sencillamente nombres, han de ser como personas, el que somos, la forma de comportarnos, y de que forma.

Al pronunciar su nombre, al leerlo, verlo, han de recibir sensaciones, impresiones, apreciaciones, muy complejas y sólidas, sabiendo exactamente que se puede esperar de su marca. Y por tanto, su aceptación y vinculación o bien su rechazo y desvinculación.

 

En Almas de Papel, Sabemos que el comportamiento respecto a las Marcas es el mismo que si se describe a una persona, se recuerdan sus habilidades, la calidad percibida, su manera de vestir, su manera de ser

con nosotros, y con los demás. Y todo este mecanismo, tan complejo y lleno de matices, se realiza en un instante, son características que permiten incluir o rechazar, en el círculo de “amistades” (afectos) de la persona, el consumidor con su cerebro, actúa al instante, en relación a quien tiene delante.

Cuando un comprador avanza por los pasillos del supermercado, lo hace entre una multitud de paquetes, frascos, botellas y un sin fin de productos. Muchos no le dicen nada, pero otros (sus amigos, conocidos) si le dicen, y mucho.

Compramos Almas (marcas) amigas, productos amigos que conocemos por su nombre, por su aspecto y, mejor que mejor, conocemos lo que son, lo que nos dan, sabemos que podemos esperar de ella.

Tener para nuestro producto, empresa, un Alma (marca) no es más difícil, o más caro, es una cuestión de saber que se quiere, el donde se va, y de que forma, en algunos casos podremos lograrlo en pocos meses, otras en años, y siendo sinceros, con algunas: nunca.

El crear esa personalidad, ese Alma y que esté bien definida, y sea amiga participante, es cuestión de creatividad, de habilidad y de coherencia a lo largo del tiempo, desde el nombre, su diseño y su forma de presentarse, así como sus prestaciones y sus diferencias.

Todo lo que se realice con su marca, va ha definir lo que es ante sus relaciones y por tanto el éxito o fracaso con los demás, y solo sabiendo y dirigiendo el qué cómo y dónde, puede llevarnos a crear, escribir su historia, su marca, su personalidad, en definitiva su Alma de Papel.

Bienvenido, a Almas de Papel.